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EL APRISMO A LA NACION

POSICION POLITICA Y AUTOCRITICA DEL PARTIDO DEL PUEBLO

Comité Ejecutivo Nacional PAP

Lima, 5 de marzo de 1992

Después de más de medio siglo de fundado y luego de su primera experiencia de gobierno, el Partido Aprista se dirige a Ia Nación con dos grandes propositos. El primero, para precisar y afirmar su linea de oposicion y defensa popular frente al Gobierno y su política económica. Y el segundo, para formular su autocrítica y propuesta de rectificación, como corresponde a un partido responsable.

I.- EL APRISMO Y EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Cuando fue creada la doctrina aprista por Haya de la Torre, comenzaba la lucha irreconciliable de dos sistemas sociales que antagonizaron el mundo: el capitalismo y el comunismo. Los dos se declaraban perfectos y pretendian extenderse hegemonicamente a todo el planeta. Entonces, el aprismo propuso, a partir de la realidad latinoamericana, una concepción propia; un sistema que conciliara la justicia con la libertad; una democracia social que afirmara la libertad de los individuos y de los grupos, sin abandonar a la sociedad ni a los pobres al libre mercado irrestricto.

Sesenta años después, se ha producido un dramático cambio. Con el derrumbe del modelo soviético desaparece la propuesta del Estado totalitario, planificador de toda la vida social, y con él se extingue también la tesis del partido único y el colectivismo estatista.

Pero ahora, el otro polo ideológico, ya sin contrapeso, aparece amenazante y hegemónico. Se proclama entonces el libre mercado, sin restricciones, como único motor de la sociedad y se rechaza cualquier forma de regulación o contrato social. Frente a ello, el aprismo alerta que con el derrurmbe del comunismo se está produciendo una ilusión fanática en el mundo.

Pero, así como el comunismo, o capitalismo de Estado, no ha sido una solución válida para una sociedad mejor, tampoco lo ha sido el capitalisrno liberal a ultranza, o capitalismo salvaje. Su dinámica en el mundo explica mucho la situacion marginal y de pobreza en nuestros paises. Y aún en el interior de las socicdades ricas donde su aplicación ha aumentado la pobreza y la injusticia, no ha podido dar solución a importantes problemas de competitividad y eficiencia económica.

Además, el neoliberalismo que se quiere imponer en los paises pobrcs, no se aplica completamente en los paises más ricos. En Estados Unidos y Europa, el subsidio a la agricultura y a la industria es considerable, la protección frente a las importaciones es sutil, y el déficit presupuestal es crónico.

Sólo a los paises pobres y endeudados se les exige abandonar todo tipo de fomento y protección a la agricuitura y a la industria, y se les obliga a realizar ajustes insoportables para generar superávit fiscal y acumular divisas para pagar la deuda. Pero para que estas exigencias se cumplan, el modelo requiere cada vez más, gobiernos autoritarios, estados policiales, que no aceptan el diálogo democrático ni la concertación, ni tampoco a las instituciones que las expresan, como el Parlamento y las organizaciones populares. La fórmula neoliberal agudiza el conflicto social y lo hace violento.

El aprismo en su linea doctrinaria rechaza uno y otro dogmatismo, ratificando que el Estado debe ser un instrumento defensor de los intereses nacionales y expresión representativa de las clases productoras. Acepta, al mismo tiempo, que en las actuales circunstancias de la economía mundial, se requiere integrar la dinámica del mercado, garantizando el desarrollo nacional y no permitiendo la marginación de las mayorias.

Por eso, rechaza la aplicación fanática del neoliberalismo que ahora se hace en el Perú, con un modelo por el cual no votó la mayoría de los peruanos, y para cuya aplicación no puede usarse como pretexto la situación anterior porque el modelo neoliberal ha traido sus propios y más graves probiemas.

El aprismo advierte que, de continuar por este camino de exageración, el retroceso económico y social del Perú será irreparable, con resultados hasta ahora desconocidos de desocupación, de reducción del consumo social y de generalización de la miseria y de la violencia. Por eso, el APRA, en defensa del Perú, demanda una rectificación democrática por parte del Gobierno.

II. UNA PESIMA NEGOCIACION:

EN LA PRACTICA, LA REINSERCION SIGNIFICA PAGAR MAS

En julio dc 1985, en concordancia con el sentir nacional de ese entonces y sin desconocer las obligaciones externas contraidas por el Estado, el gobierno aprista redujo el pago de la deuda. Con estos recursos y una política de crecimiento productivo, fue posible durante los tres años siguientes alcanzar un crecimiento económico prmedio anual de 5.6% (Ago.85—Jul.86: 0.9%; Ago.86—Jul.87: 12.5% y Ago.87—Jul.88: 3.7%).

Durante este periodo, la remuneración promedio nacional creció 7.4% al año, aumentando por encima de este índice los haberes de los maestros, policias y otros servidores públicos. Junto con esta mejora de ingresos, que lo fue también para los trabajadores independientes, como es el caso de los profesionales y los empresarios populares, aumentó también de manera importante el número de empleos estables y temporales.

Cierto es que en los dos últimos años del gobierno aprista se produjo una situación de grave crisis por errores nuestros en el campo económico y político, y por la guerra económica suscitada por la propuesta de nacionalización de la banca. Pero ello no invalida nuestro propósito de escoger como prioridad el progreso económico y social de los peruanos, aunque si nos enseña la necesidad de conservar equilibrios macroeconómicos fundamentales en el logro de este propósito.

Hoy se ha abandonado este gran propósito de resolver nuestros principales problemas a partir de un aumento sostenido de la producción y el empleo, de una justa distribución de los ingresos, y de la mejora de nuestra cornpetitividad internacional. Hoy ocurre exactamente lo contrario, toda la economía se ha subordinado a las políticas de ajuste y pago de deuda externa que ha impuesto el FMI, desatendiendo la producción y renunciando al manejo soberano de nuestra propia economía.

Así, entre julio de 1990 y diciembre de 1991, el Perú ha pagado más de mil millones de dólares a sus acreedores externos y a cambio sólo ha recibido en efectivo trescientos cincuenta millones de dólares. Los seiscientos cincuenta millones de dólares de diferencia han sido pagados reduciendo los sueldos y salarios de rnillones de trabajadores, reduciendo al máximo las ventas y utilidades de miles de empresas de todo tamaño y aumentando exageradamente los precios de los combustibles, la energía eléctrica, el agua y otros bienes y servicios indispensables para la subsistcncia de las familias y el desenvolvimiento de la producción.

En su apresurada carrera por pagar, el gobierno acaba de dictar un paquete tributario que incluye el gravar con impuestos a los alimentos. A partir de ahora, el consumo de arroz, pollo, papas, legumbres y otros alimentos generarán recursos fiscales cuyo destino será el pago de la deuda.

El aprisrno está en contra de estos impuestos inconstitucionales que traerán como resultado un mayor empobrecimiento de los peruanos. Planteamos como principio: no más impuestos que graven al pueblo pagar la deuda externa, y exigimos democráticamente al Gobierno que negocie con los acreedores, defendiendo con firmeza el interés nacional a fin de obtener plazos y otras condiciones que mejoren nuestra situación en vez de agravarla.

III. LA INFLACION ESTA EMBALSADA: SU REDUCCION ES COSMETICA

Según su concepción neoliberal, el Gobierno tiene como logro principal el haber reducido la inflación del 36% promedio mensual alcanzado durante nuestros dos últimos años de Gobicrno, a niveles mucho más bajos. Sin embargo, olvida el Gobierno que el promedio mensual de inflación obtenido durante el primer año y medio de su gestión ascendió a 18 % y que ahora que empiezan a producirse los primeros desembalses, la inflación comienza a dispararse. En febrero, por ejemplo, la inflación alcanzó ya el 5.8% (Cuanto S.A.).

También debe recordarsc que en los primeros 18 meses del gobierno aprista la inflación acumulada fuc de 116%, mientras en el mismo lapso del actual Gobierno la inflación bordea ya el 2,000%. Además, la baja de la inflación no debe ser la única preocupación dcl gobierno, porque con este solo empeño viene originando males económicos y sociales iguales o peores que la propia inflación, como la actual reccsión, el crecientc desempleo y el hambrc de las grandes mayorias. Frente a ello, el concepto de "estabilización" vinculado a estos otros males resulta solo un mito porque equivale a "paralizacion".

Lo que sucede en realidad es que la inflación está reprimida por el embalse de los salarios, que han sido reducidos a limites insostenibles, y por el embalse del dólar que hoy estâ más barato que nunca. Ambos embalses hacen engañosa la reducción de la inflación ya que, cuando los salarios y el dólar recuperen su valor real, la inflación rebrotará.

Debe tomarse en cuenta que durantc los primeros 19 meses del gobierno actual, los trabajadorcs del país han perdido en promedio la tercera parte de su capacidad de compra, y el salario de maestros, policias y otros servidorcs públicos se ha reducido en tres cuartas partes. Esta situación es intolerable y favorece cl crecimicnto del terror y la violencia.

Dcbe considerarse también quc cl dólar tiene hoy un retraso de más del 35% con respecto a julio dcl 90 y un rezago cambiario del 60% con respecto al valor del dólar de julio de 1988. Esta situación está destruyendo al sector exportador y arruinando a los productores nacionales que compiten con la producción importada, debido a que el atraso del dólar significa en la práctica un insoportable impuesto a los exportadores y, a la vez, el mayor subsidio otorgado por gobierno alguno a las importaciones.

LA RECESION ES GRAVISIMA

Corno consecuencia del atraso salarial y cambiario, y de la escasez y carestia del crédito, así como del alto precio de los combustibles y los servicios públicos, las posibilidades de crecimiento productivo se encuentran hoy bloqueadas, y la profundización de la recesión ha dado lugar a la hiperrecesión.

La actividad productiva agrícola, pesquera, minera, industrial y de la construcción, sufren hoy tasas usureras de interés, situación frente a la cual el Banco Central de Reserva incumple puniblemente su obligación de fijar limites al precio del dinero, y el bajo tipo de cambio esta paralizando, especialmente, a la mineria y a la manufactura de exportación. Casi todos los sectores acusan una situación económica y financiera dramática, como lo vienen sosteniendo la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), la Asociación de Exportadores (ADEX) y la Corporación Nacional de Comerciantes (CONACO).

Decimos que la recesión se ha profundizado porque durante el primer año del gobierno actual, el Producto Bruto Interno ha sufrido una contraccion promedio anual del 9%, según las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Inforrnática, y porque además —según la misma fuente— la producción nacional se ha contraido de manera consecutiva durante los tres últimos trimestres de 1991, en cualquier parte del mundo. A este comportamiento econórnico se le llama recesión.

Por eso, hoy se produce y se vende mucho menos que en julio del 90; por eso, más de 300 mil trabajadores han perdido su trabajo, y los que conservan aún su empleo han sufrido una merma considerable en sus ingresos. Por eso, el número de peruanos que viven en condiciones de extrema pobreza se ha incrementado de 7 a 12 rnillones. Por eso prospcra el cólera que vino con el shock de agosto del 90, crece la mortalidad infantil y se multiplica la deserción escolar. Por eso ha aumentado la delincuencia y la inseguridad pública, el narcotráfico y la subversión disponen hoy de un contingente mayor de desempleados y de jovenes sin esperanza.

Por el aumento de la recesión ha caido también la recaudación tributaria, a pesar de los espectaculares operativos de la Sunat. En realidad, la recaudación tributaria promedio mensual ha aumentado sólo 9% durante el periodo que va de agosto del 90 a diciembre del 91, respecto al promedio mensual recaudado en términos reales, durante el último año del gobierno anterior.

Y si de los ingresos tributarios se descuenta el impuesto a los combustibles, las cifras oficiales nos muestran que hoy se recauda menos que antes del inicio del programa económico. El Gobierno pretende aumentar los impuestos, porque debido a la hiperrecesión no puede lograr una mejora importante de la recaudación.

El aprisrno exige al Gobierno una pronta rectificación cumpliendo debidamente sus obligaciones respecto a la necesidad de incrementar los salarios y el empleo, de aumentar el tipo de cambio real y de reducir las tasas usureras de interés que hoy rigen. Sólo aumentando la producción para el mercado interno y externo, y mejorando el empleo y los ingresos, será posible encontrar una salida a la honda crisis social que hoy se vive.

IV. LA AGRICULTURA Y EL CAMPESINADO:

LAS MAYORES VICTIMAS DEL GOBIERNO ACTUAL

Dando cumplimiento a su inconstitucional y dogmático programa, el Gobierno ha suprimido toda medida de fomento a la agricultura y reducido a una mínima expresión los créditos agropecuarios. El Gobierno pretende ignorar que en los mismos Estados Unidos, el agro recibe un subsidio anual de 60 mil millones de dólares.

Como resultado de esta política, el empobrecimiento rural es dramático. Durante la última campaña se ha dejado de dar crédito a 500 mil hectáreas y sólo se ha utilizado la décima parte de fertilizantes. Como consecuencia puede preveerse que en los próximos años la importación de alimentos será alta. Además, con los impuestos a los alimentos, los consumidores comerán menos y los productores recibirán menores precios.

Ante esto, es importante señalar que durante el gobierno aprista el sector agrario tuvo un crecimiento promedio anual de 3% entre 1985 y 1989. Sólo en 1989 la producción agropecuaria se contrajo como consecuencia de la sequia y del shock de precios del nuevo gobierno, en agosto de 1990, que trajo abajo los salarios y disminuyó la demanda urbana de alimentos.

Entre 1985 y 1989, la producción de maiz amarillo subió de 490 mil toneladas métricas a 785 mil, la de arroz de 878 mil a un millón cien mil y los préstamos agrarios de 119 mil a 300 mil. El crédito promocional benefició a 120 mil campesinos pobres por año. Gracias a la política crediticia, la superficie arada aumentó en número de hectareas, de 562 mil en 1985 a un millón en 1989 y el número de tractores creció de 5 mil 600 a 9 mil 400.

Con el aprismo se transfirieron a favor de los campesinos, parcialidades y comunidades, un millón 500 mil hectareas de propiedad rural, en comparación con las 330 mil hectáreas transferidas durante los años de 1981 y 1985.

Además, se titularon tierras en favor de 270 mil familias campesinas y comuneras, todo ello se realizó al amparo de la Ley de Deslinde y Titulación. Resultado de los Rimanacuy, foros de diálogo y concertación entre el Estado y las comunidades, sin precedentes en la historia del mundo campesino.

Con estos antecedentes, el Partido Aprista demanda al Gobierno la reactivación de la agricultura nacional, y en su linea de oposición politica anuncia su apoyo a todas las agrupaciones de agricultores y campesinos en sus acciones concretas y en sus justificados reclamos. Para tal finalidad, el aprismo instruye a cada uno de los 183 comités ejecutivos provinciales de su organización, para que durante los meses de marzo y abril programen a través de su estructura las movilizaciones y las acciones de propaganda necesarias para demandar la rectificación de la política agraria.

V. EL GOBIERNO TIENE UNA POLITICA ANTILABORAL Y NO HAY PROGRAMA DE APOYO SOCIAL

El Ejecutivo viene desarrollando una política sistemática de destrucción del empleo y de los derechos laborales conseguidos por los obreros de construcción civil, los pescadores, los trabajadores de la industria y la minería, los empleados bancarios, los maestros, los médicos y enfermeras, y el personal de la policia y las fuerzas armadas.

Los programas de promoción social, ofrecidos por el Gobierno, no se han cumplido sino en una mínima expresión, a diferencia de lo efectuado durante nuestro gobierno que desarrolló multiples programas de promoción social.

Durante los cinco años del gobierno aprista se generó un millón doscientos ochenta mil puestos de trabajo a través del Programa de Apoyo al Ingreso Temporal (PAIT), para emplear a los desocupados de las areas rurales y urbanas más pobres del país.

Extendimos desde Lima a todos los municipios del país el Programa del Vaso de Leche. Hoy, se ha producido restricciones y atrasos en este programa y se margina a las organizaciones populares que sufren además el embate asesino de la subversión.

El gobierno neoliberal no otorga apoyo a los 9 mil 654 clubes de madres que agrupan a 560 mil madres de familia de pueblos jóvenes, que el aprismo promovió y en los que funcionaban comedores populares y talleres productivos.

Desde el shock de agosto de 1990 se ha suprimido el crédito que el Banco Central de Reserva otorgaba al empresario popular y a sus gremios conformados por artesanos, talleristas, pescadores, ambulantes y, en general, comerciantes y productores populares que viven en las zonas pobres de las ciudades; crédito con el que se atendió a 180 mil pequeñas unidades productivas y de servicio que nunca antes habían tenido el apoyo dcl Estado. Asimismo, se ha desactivado los fondos crediticios y los programas de apoyo a la pequeña industria, que en la actualidad está abandonada y atraviesa una situación crítica como resuftado de la política económica neolibcral.

Las obras comunales de carácter productivo y social, ejecutadas a través de los fondos para comunidades campesinas y nativas, también se han paralizado con este Gobierno. Además, hoy son prácticamente inexistentes los créditos para el financiamicnto de viviendas populares, servicios y materiales de construcción.

VI. LOS GOBIERNOS REGIONALES Y LAS MUNICIPALIDADES SON IGNORADOS Y MALTRATADOS

Los gobiernos regionales, expresión de un profundo cambio democrático e institucional, han sufrido una arremetida ilegal. El Poder Ejecutivo ha emitido más de 200 dispositivos violando la Constitución, las leyes y el buen gobierno regional. Sus recursos presupuestales han sido usados alegremente para pagar la deuda externa y financiar programas de desempleo y compra de renuncias.

Además, no se quiere terminar con el proceso de regionalización y descentralización. El poder centralista se ha concentrado autoritariamente, se ha incumplido: La ley de la Banca Regional de Fomento, la ley de Descentralización del Poder Ejecutivo. La Ley de Financiamiento de los Gobiernos regionales, y no se desea que las regiones y municipios gocen de las riquezas que producen sus recursos naturales, como lo manda la Constitución. También se han eliminado inexplicablemente las exoneraciones a las zonas de selva y frontera.

A los municipios, el primer nivel de democracia local, no se le ha transferido ni las funciones ni los recursos, para que puedan desarrollar los programas de limpieza pública, agua potable y alcantarillado, mejoramiento de la salud y de la educación, y los programas de creación de empleo de carácter temporal. A los municipios distritales se les ha disminuido considerablemente sus posibilidades para mejorar el transporte urbano.

VII. LA RESPUESTA AL TERRORISMO

La experiencia de los años 1985, 1986 y 1987 confirma cómo el número de acciones violentas de víctimas disminuyen considerablemente en la medida que mejora la situación económica y social. Se ejecutan programas de promoción social y se gobierna defendiendo los intereses populares. Por ello, el número de muertes que fue de 4 mil 319 en el año 1984, descendió hasta 697 en el año 1987. Ahora es claro que sólo una democracia social promovida por un gobierno del pueblo, puede hacer, junto con una eficaz acción represiva, retroceder ia violencia terrorista.

El aprismo mejoró sustancialmente la organización y el equipamiento, de las fuerzas policiales para luchar contra la subversión y el narcotráfico. Los resuitados han sido importantes. Entregamos al Gobiemo actual mucho mejor equipo, armas e inteligencia que el que recibimos nosotros en 1985. En lugar de los 11 patrulleros que cubrian la ciudad de Lima en 1985 dejamos 1,600 en julio de 1990. Las incautaciones de drogas crecieron en 700% en relación al quinquenio precedente.

El actual Gobierno no cumple con los mecanismos que se diseñaron para mejorar el equipamiento de la fuerza armada, como el Fondo de la Defensa Nacional y mantiene una política de sueldos de hambre para las fuerzas armadas, que es contraproducente.

El intento de militarización de la sociedad es una estrategia equivocada que conducirá a un divorcio del Estado, más aún si continua la política económica neoliberal que afecta a las org. del pueblo y las excluye social y políticamente y que empobrece a las mayorias

Sólo con una nueva política, con crecimiento económico y desarrollo social, con participación de organizaciones populares y con una estrategia policial y militar bien conducida y ejecutada, será posible terminar con el terrorismo.

VIII. EL APRISMO INICIA UNA SEVERA AUTOCRITICA DE SU GESTION GUBERNAMENTAL PARA PLANTEAR LAS RECTIFICACIONES NECESARIAS

El Apra, como movimiento popular organizado, como partido político comprometido con la historia nacional, es una institución responsable, que recoge, de las críticas y de los errores, enseñanzas en favor de sus grandes objetivos, por eso no deja pasar su primera experiencia de gobierno, sin reconocer públicamente los errores y carencias que en ella se dieron.

Sin embargo, el Partido Aprista rechaza Ia campaña grotesca e interesada por la cual se ha creado una Ieyenda negra que pretendc hacer del aprismo, el responsable de todos los males dcl Peru.

El conjunto de obras en los sectores sociales y productivos no puede ser ignorado injustamente, para recordar sólo las dificultades y lo negativo. La opinión pública no puede olvidar que la actual situación es mucho más grave que la de los dos últimos años del gobierno aprista. La buena situación económica que el país vivió en los 3 primeros años del régimen anterior, años en los que no sólo creció el consumo sino también la inversión productiva, no puede ser olvidado por la calumnia interesada. Queda claro también que el aprismo intentó construir la democracia social dando prioridad a las mayorias sociales y a los más pobres; luchó por la integración Latinoamericana, y por la defensa de la soberania continental. Sin embargo, como ha sido aceptado en la gran concentración en el Día de la Fraternidad, incurrió en errores sobre los que debe reflexionar.

En un excesó de voluntarismo intentó solucionar muchos problemas a la vez, sin tomar en cuenta las grandes limitaciones que tiene el Perú por ser un país pobre. La política debe sujetarse más a las condiciones objetivas, sin que ello signifique renunciar a la voluntad social por la transformación. Además, el Gobierno aprista no tuvo un programa integral de reforma tributaria y de mayor recaudación. Así, mientras la reactivación o programa de corto plazo estimuló la actividad productiva, no se puso en práctica un proyecto integral de justicia tributaria, lo que originó los déficit presupuestales posteriores. Debe tambien señalarse que no hubo una concertación definida por metas con el sector empresarial y laboral, para que éstas, en retribución de las facilidades recibidas, se comprometieran concretamente a incrementar la inversion, generar mayor empleo y elevar la productividad.

Debemos reconocer además que en el marco de la mayor competencia internacional que ahora existe, no se contó con una política orientada al aumento de las exportaciones con un mejor manejo de la tasa de cambio desde los primeros momentos y con una política de reducción de los costos de la exportación.

El gobierno aprista no contó, tampoco, con una política integral de desburocratización y desrregulación, de mayor eficiencia, y de reduccion en el número de las empresas públicas, así como de modernización de la infraestructura de apoyo a la producción para el mercado interno y externo: carreteras, puertos, aeropuertos, y comunicaciones, entre otras.

El sentido social generó cierto paternalismo en la fijación, por ejemplo, de las tarifas públicas, la gasolina, la electricidad, los teléfonos, para los cuales llegó a pensar que lo mâs barato era lo mejor, en un grave error que condujo al atraso tarifario y al deficit de las empresas públicas.

Por estas y otras carencias que en su autocrítica el aprismo destaca, se ha pretendido etiquetar al APRA como estatista o populista, lo que no es exacto y debe rechazarse. El APRA sabe bien que un Estado propietario, no es necesariamente un Estado fuerte, que la burocratización no es sinónimo de justicia y que ante los términos de competencia existentes en el mundo, es necesario abrir espacios a la inversión y a la tecnología extranjera.

Además, tal como lo reconoce en su autocritica, el APRA sabe que el término populismo, no es parte ni de su historia ni de su programa. El APRA es un partido popular al que no puede tildarse de populista sino por una sola razón: porque defiende al pueblo. El APRA es el partido popular y de masas más importante de la historia republicana, que ha probado con una tradición de épica lucha por la libertad y la justicia social, ser garantía y soporte para la vigencia de la democracia en el Perú.

Asimismo, cuando se juzgue la gestión aprista, es indispensable recordar que el Partido del pueblo llegó al poder por la voluntad popular, cuando el país vivía una de sus mayores crisis históricas, tal como sostiene, a comienzos del 85, el propio Banco Mundial. En realidad, desde mediados de los años 70, la economía peruana sufre un periodo largo de crecimiento nulo y de disminución del acervo de inversión nacional.

El Perú ingresa a este círculo de crisis sostenida cuando a nivel mundial se trastoca el orden monetario internacional, se cuadruplican los precios del petroleo, y se recesionan las economias de los paises más desarrollados. Cuando el APRA asume el gobierno, el país venía sufriendo, pues, ya más de una década de graves problemas, no sólo económicos y sociales, sino soportando además otros nuevos, como la subversión terrorista, el narcotráfico, y la creciente inmoralidad pública orgánica.

En conclusión, debe tratarse con más objetividad y justicia al gobierno aprista, que, en sus tres primeros años, tanto en la producción como en los salarios y la inversión, alcanzó metas superiores a las del gobierno que lo antecedió, así como a los 18 meses del actual gobierno.

IX. LA LEYENDA NEGRA: LA INMORALIDAD Y LA INCOMPETENCIA

En los últimos años, de manera sistemática y malévola, la derecha reaccionaria ha querido construir una leyenda negra, según la cual, los apristas que estuvieron en el gobiemo durante el periodo 1985-1990 han sido incapaces y corruptos.

Es obvio que esta leyenda ha sido hecha con el propósito de hacer olvidar al pueblo el fracaso de los gobiernos de derecha, y de soslayar los grandes negociados en los que estuvieron comprometidos. Claramente este exceso tiene todo el sabor de ser una campaña publicitaria, y ha sido organizada a través de los medios de comunicación vinculados a sus autores.

Resulta grotesco que la derecha económica, que ha tenido en sus manos el gobierno del Perú prácticamente durante toda la historia republicana, con los resultados que todos conocemos, ahora quiera transferir a otros las responsabilidades de su enriquecimiento y de la miseria en la que sumió al pueblo.

En esta campaña de sistemática persecución, también ha tenido clara participación el gobierno actual, interesado en agigantar todos los problemas anteriores, para ocultar con ello la aplicación de una política neoliberal con la cual no fue elegido.

Como parte de esa leyenda negra, se personalizó en el ex-Presidente todas las acusaciones. Cualquier afirmación se daba por cierta de inmediato. Como a ningún otro gobernante, se hizo con el ex-Presidente un análisis pormenorizado de sus ingresos y gastos día a día en los últimos 15 años, tanto por la Sunat y el Gobierno, como por las comisiones parlamentarias financiadas por la derecha. Y, después de más de un año y medio de dedicar todo el tiempo parlamentario al tema, el Poder Judicial en sus tres instancias, declaró no haber lugar a proceso por no existir ningún delito.

El pueblo del Perú debería preguntarse qué ocurriría Si el análisis de ingresos y gastos día a día, con el estudio de cada factura y de cada cheque girado, se hiciera a quienes gobernaron al Perú en ocasiones anteriores o a quienes, por razones que sólo ellos conocen, no se atreven a presentar declaración jurada de sus bienes y rentas, como la Constitución lo demanda.

El APRA reconoce que durante su administración se han producido casos de inmoralidades, de soborno y de clientelismo, y no oculta ni niega los hechos que sean debidamente acreditados y que requieren sanción eficaz. Los personajes señalados o repudiados sobre los que recaen acusaciones deben comprobar jurídicamente su inculpabilidad, contribuyendo así a la defensa del Partido. Igual cuidado ha de tenerse con los oportunistas que se acercaron para satisfacer sus apetitos. Esa lección ya la conocen los apristas.

Lo que no puede aceptarse es la leyenda negra lanzada precisamente por los protagonistas de los casos más grandes de sospecha y de inmoralidad de la historia republicana. Resulta una hipocresía que entre los más interesados acusadores estén quienes jamás han querido someterse a investigación. Y por ello, jamás han explicado negociados escandalosos como la entrega petrolera, los primeros contratos de pesca, la adquisicion fraudulenta de buques, cárceles, mercados, etc. a ellos y a quienes propician el nepotismo y el paisanaje como títulos politicos, así como los que celebran extraños y apresurados contratos con grandes empresas extranjeras, debería aplicarse la misma severidad~

El aprismo reconoce que en la estructura estatal de miles de funcionariosse puedan haber producido casos como los mencionados. Pero, expresa ante el país que sus cuadros militantes, en su inmensa mayoría, son personas íntegras que sin aspirar a puestos públicos se brindaron por entero a los grandes objetivos del Gobierno. Por eso, el Partido Aprista Peruano que nació con la moral como signo, no puede ser satanizado como institución, por la mala acción de algunos miembros o personas vinculadas a su gobierno.

Es importante hacer de conocimiento general, sin embargo, que el Partido Aprista, luego de su primer Gobierno ha acumulado el capital más preciado de todos: recursos humanos con experiencia y conocimiento del país, de sus problemas, desafíos y posibilidades.

X. POR UN ANALISIS MAS JUSTO DEL GOBIERNO APRISTA: LAS GRANDES OBRAS

Pero Si el APRA reconoce autocríticamente defectos y errores, tiene también la obligacion y el derecho de referir someramente el conjunto de obras y hechos que han contribuido a la transformación institucional y al fortalecimiento productivo de nuestra patria.

Merece el primer lugar, haber Ilevado a cabo la Regionalización mediante la dación de leyes y la conformación concreta de los once gobiernos regionales que ahora existen. Ellos cuentan con asambleas y subregiones, en las que se expresa de manera directa y democrática el pueblo, y en las que se adiestra administrativa y políticamente su participación. Como instituciones democráticas y de reestructuración económica, las regiones deben ser el objetivo principal para el apoyo de los comités organizados del aprismo y meta fundamental de su participación.

En segundo lugar, el Perú debe tener en cuenta que ninguna obra iniciada por gobiernos anteriores fue ignorada ni paralizada por el gobierno aprista, todas fueron concluidas en una politica de continuidad que no ha sido seguida por el actual gobierno. Entre ellas, la Central Hidroeléctrica de Charcani en Arequipa, gracias a la cual esa ciudad y parte de Moquegua y Toquepala, tienen energia hidroeléctrica. También a Central Hidroeléctrica de Carhuaquero, para dotar de energia al departamento de Lambayeque, obra que como la anterior, estuvo paralizada desde 1983.

También concluyó el gobierno aprista la Central Nuclear de Huarangal, el Hospital de Neoplásicas, la primera etapa agrícola de Majes, la importante represa de "Gallito Ciego" y otras. Nadie puede tildar al gobiemo aprista de mezquindad o politiquería por no haber continuado las obras de gobiernos anteriores; por el contrario, lo hizo con recursos propios, que de otra manera hubieran sido pagados para satisfacer la deuda externa.

El APRA no sólo concluyó estos proyectos, sino que además inició otros. Como la irrigación de ChaoVirú, Moche y Chicama, que beneficia a 150 mil hectáreas y que se concluyó en su primera etapa, con más de 70 kilómetros de canalizaciones y de túneles. Se concluyó también la perforación del túnel transandino de Olmos para la irrigación más grande con la que contará el Perú. Y se iniciaron los siguientes proyectos: Irrigación de Chinecas, que será una solución para el agro costeño de la region Chavin; la presa Lagunillas en Puno, la irrigación del rio Cachi en Ayacucho, la segunda etapa de Majes, la construcción del sistema de transporte masivo de Lima o tren eléctrico, con financiamiento italiano, iniciado y casi concluido en los primeros 11 kilómetros de su extensión.

Ignorar y ocultar todo esto, es otro capítulo de la leyenda negra preparada contra el APRA, basta en cuanto a las grandes obras sin mencionar que el gobierno anterior a ella, sólo logró concluir 2, el APRA inició y concluyó 7, el actual gobierno ninguna.

XI. LA AGRICULTURA, LA EDUCACION Y LA SALUD TUVIERON NOTABLES AVANCES

Como se ha explicado lineas arriba, la agricultura fue el sector privilegiado de la administración aprista, tanto en su crecimiento anual como el número de hectáreas, de créditos y en el nivel de su mecanización.

Especial importancia se otorgó a la educación. En promedio, durante los cinco años, fue destinado a la educación el 24% del gasto público, cifra mayor a 1% que en el actual gobierno se le ha destinado. Gracias a ello, los salarios magisteriales fueron muy superiores y el nivel de escolarización (entre 6 y 14 años) subió del 80% a 96%. Frente a ello, la acyua1 deserción escolar de más de un millón y medio de niños y el número real de días escolares dictados en el año 1991, resulta un retroceso dramático.

En nuestra gestión se creó el gran Museo de la Nación, para que el mundo y las futuras generaciones de peruanos conozcan la riqueza de nuestra historia y de nuestra cultura milenaria.

En el campo de la salud se lograron avances importantes. En julio de 1985, la seguridad social cubria el 14% de nuestra población; en Julio de 1990, la seguridad social abarcaba al 36% de los peruanos, incluyendo a sectores del campesinado. En ese mismo periodo se incrementó el número de camas hospitalarias de 4,947 a 7,000, y los consultorios de 953 a 1,700. El aumento de las pensiones minimas aumentó en 162% en términos reales.

En el sector pesquero, de 4 plantas operativas que Se encontró de Pescaperú se dejaron 18, lo cual contribuyó a que las exportaciones pesqucras se incrementaran de 100 millones de dólares en 1985 a 460 millones de dólares en 1990. El consumo humano directo de pescado por habitante creció de 11 a 15 kg por habitante, entre los mismos años.

El APRA desarrolló también las grandes lineas de transmisión Chiclayo-Cajamarca, Cerro de PascoHuánuco-Tingo Maria, Arequipa-Moquegua- Toquepala, Tintaya-Azángaro, Ica-Villacuri, etc. Asi como los programas de apoyo al ingreso temporal, los clubes de madres, el apoyo a los empresarios populares y a las comunidades campesinas y nativas, la Ley del Magisterio, de los topes indemnizatorios, etc. y adicionalmente, realizó miles de obras medianas y pequeñas en cada circunscripción, siempre con un objetivo social para la mayoria. Todo ello resulta, en consecuencia, parte necesaria para un análisis mas justo y objetivo de la administración aprista.

XII. EL APRISMO AL SERVICIO DEL PUEBLO

Desde su posición doctrinaria, democrática, antiimperialista, integracionista y de permanente lucha por la libertad y la justicia social, el APRA afirma su linea de oposición a la politica económica de injusticia y hambre del Gobierno, al que exige una nueva política con aumento de salarios, con reactivación productiva, inversión descentraliza programas sociales, mejores términos de negociación con los acreedores y diálogo efectivo con los partidos y las organizaciones populares.

El aprismo reitera su compromiso con los campesinos, los agricultores, los obreros y empleados, las clases medias, los profesionales ~ los medianos y pequeños industriales y comerciantes, integrantes del Frente Unico definido por Haya de la Torre. Ademós, su compromiso con los nuevos grupos sociales, los artesanos, ambulantes y empresarios populares, las antiguas y nuevas organizaciones de base, los clubes de madres, los comités del Vaso de Leche y las organizaciones vecinales.

El aprismo hace una invocación al pueblo peruano, en especial a su juventud, para realizar una acción conjunta en defensa de los intereses populares, por el derecho a la vida y al trabajo.

El Partido invoca a todos los apristas, herederos de una heroica tradición de lucha por la libertad y la justicia social, para asumir con responsabilidad un rol protagónico en defensa del pueblo.

El Partido instruye a los comités urbanos a buscar coincidencias de acción con los vastos sectores sociales en cuya defensa debe gestarse la verdadera linea política y actitud opositora de cada aprista. Dc la misma forma, instruye a los comités provinciales y rurales ponerse al servicio activo de las organizaciones de agricultores, comunidades y campesinos porque sólo con esa acción, se consolidará de manera orgánica y social el Frente Unico que Haya de la Torre definió como actor de la transformación.

El APRA ratifica, reconociendo y superando sus propios errores, su posición al servicio del Perú, por la justicia, y por los más pobres.

Lima, 5 de marzo de 1992

El Comité Ejecutivo Nacional

 

Nota.- Agradecimiento especial al c. Rullman Flores Portugal quien nos hizó llegar el presente documento para su difusión.

Editado para Internet por: Frank Castañón Quimper

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